viernes, 16 de diciembre de 2011

El economista.

Cuando ni siquiera te compensa ser el "más" en algo es porque no tienes un duro. Nadie desea ser más pobre que otro. Salir a la calle con el complejo de no saber qué cojones vas a hacer mientras en el congreso juegan con los apps de sus recién adquiridos Ipads erosiona hasta la moral mejor encofrada. Hacer malabares con el dinero duele, porque sabes que no te queda otra. Por desgracia ésta puede ser mi situación y la de miles de jóvenes más.

No sé si ésto es una especie de "periodo masculino" o algo así, o que la mala leche me haya inundado ésta mañana. Si es así, la marea espero que la lleve consigo.

Pensar que si hace unos días mi padre no pudo afrontar las pequeñas facturas de teléfono y red o la del gas me conduce presumiblemente a salir sin un duro. Condenado a inventar una ruta de escape que no existe.

Sé con absoluta seguridad que no es algo que os quite el sueño, y que éste no es el sentido de mi blog —que aún no tengo claro ni yo—, pero trato únicamente de desahogarme.

2 comentarios:

  1. El sentido de tu blog si lo sabes; A criticar duramente.

    Pero esta critica no la veo muy acertada del todo, sé que es una putada, pero ultimamente estoy pensando en que soy más feliz con poco que tenga pero que valga para estar bien que con mucho.

    De echo antes tenía más dinero y no era verdaderamente feliz con él, esto es todo tomarselo con filosofía, pero claro... si con lo poco que se tiene no se puede afrontar los gastos esenciales y básicos para vivir pues es cuando viene el problema.

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