jueves, 21 de julio de 2011

PAÑA en PAÑALES

Érase una vez un país donde se paralizaban votaciones porque en el jurado había más hombres que mujeres.
Donde anunciaban como revolucionarias y novísimas señales de tráfico que hacía 31 años ya había en Francia.
Donde un juez le da el visto bueno a 14 sinvergüenzas que dijeron ponerse malitos a la vez —Sí, todos a la vez—.
Donde una persona que ha vivido del dinero que traía su pareja a casa, ahora tendrá derecho a cobrar por las tareas del hogar que realizaba para ambos.
Donde un político corrupto dimite después de que se descubrieran sus trajines —apropiadísimo—, tras más de dos años.
Donde la prensa no apunta que un ataque de una mujer a un hombre sea violencia de "género" —diríamos sexo si supiésemos que la palabra género se refiere a cualquier cosa menos a tener picha o vagina (uy, perdón, que según las feminazis debería poner "vagina" antes, que si no es discriminatorio), rectifico, vagina o picha—.
Donde aún se agrede a gente por su condición sexual.
Donde hay un cuerpo de policía exclusivamente dedicado a poner multas —acojonante—.
Donde en los periódicos se publican cartas con faltas de ortografía.
Donde los bancos siguen cobrándote una casa que te acaban de embargar.
Donde los jueces son auténticos intocables.
Donde una niña de doce años víctima de una violación da a luz...

martes, 12 de julio de 2011

The General

The general has only eighty soldiers, the enemy five thousand. In his tent the general blasphemes and cries.

Then, he writes an inspired proclamation which is spread by carrier pidgeons on the enemy camp. Two hundred mariners went with the general.

The skirmish continues, a skirmish which is easily won by the General, and two regiments went over the general’s side.

Three days later, the enemy has only eighty soldiers and the general five thousand. Then the general writes another proclamation, and seventy-nine men went with him.

There is only one enemy, surrounded by the general’s army, who waits in silence. The night passed and the enemy hasn’t gone to the general’s side. In his tent the general blasphemes and cries.

In the dawn, the enemy unsheathes his sword slowly and advances to the general’s tent. Once he was inside, he stared at the general. The general’s army disbands. The sun rises.

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