jueves, 26 de mayo de 2011

Solución = Paredón

Cada vez estoy más convencido de que la humanidad acabará muy pronto. Y no por los terremotos, posteriores tsunamis, fugas radiactivas o columnas de humo provocadas por volcanes, no.
Sino por la inconmesurable estupidez humana. Muchas veces hemos hablado del género y la génera de las palabras en el lenguaje de España.

Hay gilipollas que quieren llevar el asunto más allá.

Una pareja de subhumanos, canadienses los dos, habían ya concebido a dos preciosas criaturas, ambas con pito. Hasta aquí todo normal. La cuestión es que a los subnormales de los padres no se les ocurre mejor gilipollez que la de criar a sus vástagos en un entorno Ultrabibianaaido.

Escapando de los roles tipiquísimos y ya trillados de que si tienes pene eres un hombre, y si tienes vagina, una mujer —añado que hay casos en los que la naturaleza se equivoca y pone lo que se es en el cuerpo de lo que no se es, pero eso pertenece al capricho de la misma—. Éste par de energúmenos, les dejan decidir desde su primer momento de vida con qué ropa quieren vestirse y si se dejan el pelo largo o usan pendientes.

Jazz, de cinco años y su hermano Kio, de sólo dos, han decidido dejarse el pelo largo y vestir de rosa. Me imagino al mayor llevando faldas. El asunto no acaba aquí, por supuesto que no. La cerda de la madre, ha decidido que su hijo mayor no sea escolarizado, que Jazz con su vestido rosa, se eduque en casa —a ver lo que sale de ahí— ya que en el colegio sus compañeros no iban a entender cómo debían tratar a éste "engendro por obligación".

Jazz y Kio son ya niños probeta, y no me extrañaría que los capullos de los padres abusen sexualmente de ellos, porque menudos dos.

Y ahora viene lo mejor. Storm, el tercer mártir de éstos graciosos personajillos, es ahora de sexo —y sexa— neutro a ojos del mundo, ya que los padres han decidido mantener en secreto si el chaval tiene tuerca o tornillo incluso a los abuelos —que de seguro habrán intentado suicidarse depués de ver lo que criaron en su día— de las criaturas.

Sólo conocen su sexo sus hermanos, sus padres, la comadrona y un vecino que pasaba por allí. Storm, la tercera rata de laboratorio de los monstruitos de sus padres, hará público su sexo si así lo decide, cuando tenga edad de razonar.

A los 18 meses, tanto Jazz como Kio, ya elegían su ropa tanto en tiendas de chicos como en tiendas de chicas, y así lo hará Storm.

Seguro que éstos dos bastardos se llevarían de putísima madre con Bibiana y en España serían obsequiados con miles de ayudas, y serían la única pareja cuyos hijos no están obligados a recibir la educación obligatoria en los centros educativos. Y serían todo un paradigma de la igualdad de ("¿género?"), un orgullo para nuestro país de juezas, actoras, actrizos, lesbianos, y de la más chabacana radicalidad absurda.

Algún día se hará justicia y esos "eunucos" podrán fusilar a sus padres. Si gente como éstos dos no gobiernan antes el mundo y nos mandan a tomar por culo con todo el equipaje.

1 comentario:

  1. Gracias, chato. Conéctate que tengo que hablar contigo.

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