martes, 17 de mayo de 2011

Ésta pastelosidad se la dedico a Laura.

Como todos los Domingos, me encantaba dar un paseo por el bosque. Tenía la magnífica suerte de vivir en él y poder disfrutarlo.

Cogí el mísmo camino de siempre, el dólmen natural, poco después el riachuelo, la pradera, la sima a la derecha, un montículo dónde siempre había cabras, el pequeño lago y de vuelta a casa.

Mi sorpresa llegó cuando justo después de haber pasado el riachuelo, tuve que parar en seco, pues ya no había sólo un camino, ahora había dos. Era una encrucijada.

El de mi izquierda parecía ser el precioso camino que tomaba siempre, pues a lo lejos, veía la pradera. Pero el de la derecha parecía interesante, era nuevo.

El camino de la derecha, era un magnífico camino hasta donde me alcanzaba la vista. Pero lo que no sabía era si me llevaría de vuelta a casa.

Por lo que sabía el de la izquierda era seguro.

Ahí estoy parado, en esa encrucijada, tomando un bocadillo y rogando a Dios que lo que voy a hacer sea lo correcto. No quiero cruzarme con un lobo.


"God help me please, on my knees
Betrayed by lust
We lied to each other so much
That in nothing we trust"

1 comentario:

  1. [pastelosidad]

    Querido amigo mío, poco sé de la vida, si no es más por lo que vivo que por lo que me gustaría vivir, así que ahí van palabras extraídas de mi experiencia propia, que no es mejor ni peor que la de nadie, tan sólo es la mía.

    En la vida, demostramos ser seres humanos libres precisamente cuando llegamos a esas encrucijadas; es más, la vida está repleta de ellas, la vida es encrucijadas por doquier. Digamos que es como aquellos libros (que no sé si conocerás) en los que uno, a medida que avanza la lectura, puede elegir de entre dos caminos cuál tomar, y así se va creando su propia "leyenda" como héroe.

    Elegir un camino supone hacer uso de la libertad que todos debemos (o debemos de) tener. Pero... supongo que sobra señalar que ese uso tiene sus consecuencias. Y es ahí donde entra en juego la madurez de cada uno: a la hora de asumir consecuencias.

    Hagas lo que hagas, decidas lo que decidas, no tengas miedo de pensar que puedes equivocarte, porque precisamente ahí está la esencia de todo lo que vengo a decirte. Equivocarte no es lo peor que te puede pasar, lo peor sería no poder elegir libremente, no poder disfrutar de esa libertad.

    Para terminar, te recuerdo aquella frase que tanto me gusta, que dice así: si no arriesgas, evitas el sufrimiento de perder, pero también evitas la posibilidad de ganar.

    Sea como fuere, sigue a la "patata" que hay más allá de tu coraza. Estas decisiones te harán crecer como persona, te enrriquecerán y te harán avanzar en tu vida. Duele muchísimo tomarlas, es bastante difícil y doloroso, pero para eso estamos, ¿no? Sino, mejor estar muerto y sin sufrir.

    Y, por si te sirve de algo, quiero recordarte que, decidas lo que decidas, tu querida Robin siempre estará aquí, cambien los tiempos, las personas, anochezca o amanezca. En realidad, lo que nos asusta a todos en esta y en todas las situaciones, es el cambio. Nos asusta que todo cambie y no tengamos dónde aferrarnos. Aférrate a mí; tía Scherbatsky estará aquí como un pilar que te será de apoyo en este y en todos los momentos, ya sean fáciles o difíciles.

    [/pastelosidad]

    ¡¡Y bebamos birra hasta que nos reviente el hígado, ostias!! (Lo siento, no sabía cómo evitar las ganas de potar...)

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