viernes, 27 de mayo de 2011

Quotes

Just because soldiers are on the same side right now doesn't mean they always will be. Having personal feelings about your comrades is one of the worst sins you can commit. Politics determine who you face on the battlefield. And politics are a living thing. They change along with the times. Yesterday's good might be tomorrow's evil.

People's values change over time. And so do the leaders of a country. So there's no such thing as an enemy in absolute terms. The enemies we fight are only in relative terms, constantly changing with the times.

Sooner or later, your conscience is going to bother you. In the end, you have to choose whether you're going to live as a soldier, or just another man with a gun.

What about you. What's it going to be? Loyalty to your country, or loyalty to me? Your country, or your old mentor? The mission, or your beliefs? Your duty to your unit, or your personal feelings? You don't know the truth yet. But sooner or later you'll have to choose.

Life's end... isn't it beautiful? It's almost tragic. When life ends, it gives off a final, lingering aroma. Light is but a farewell gift from the darkness to those on their way to die. I've been waiting, for a long time. Waiting for your birth, your growth, and the finality of today.

It was November 1st 1951. I was in the Nevada desert, participating in Atomic testing... The name "nevadas" is derived from Spanish; "covered in snow, white as snow"... And snow is exactly what I saw in that Nevada desert - It froze my blood white.

Politics, economics, the arms race... They're all just arenas for meaningless competition. I'm sure you can see that. But the world itself has no boundries - no East, no West, no Cold War...
A world without communism and capitalism... that is the world I wanted to see... But reality continued to betray me.

One must die, and one must live.
There's only room for one Boss.
I raised you. I loved you. I've given you weapons, taught you techniques, endowed you with knowledge. There is nothing more for me to give you. All that's left for you to take is my life...
By your own hand.

jueves, 26 de mayo de 2011

Solución = Paredón

Cada vez estoy más convencido de que la humanidad acabará muy pronto. Y no por los terremotos, posteriores tsunamis, fugas radiactivas o columnas de humo provocadas por volcanes, no.
Sino por la inconmesurable estupidez humana. Muchas veces hemos hablado del género y la génera de las palabras en el lenguaje de España.

Hay gilipollas que quieren llevar el asunto más allá.

Una pareja de subhumanos, canadienses los dos, habían ya concebido a dos preciosas criaturas, ambas con pito. Hasta aquí todo normal. La cuestión es que a los subnormales de los padres no se les ocurre mejor gilipollez que la de criar a sus vástagos en un entorno Ultrabibianaaido.

Escapando de los roles tipiquísimos y ya trillados de que si tienes pene eres un hombre, y si tienes vagina, una mujer —añado que hay casos en los que la naturaleza se equivoca y pone lo que se es en el cuerpo de lo que no se es, pero eso pertenece al capricho de la misma—. Éste par de energúmenos, les dejan decidir desde su primer momento de vida con qué ropa quieren vestirse y si se dejan el pelo largo o usan pendientes.

Jazz, de cinco años y su hermano Kio, de sólo dos, han decidido dejarse el pelo largo y vestir de rosa. Me imagino al mayor llevando faldas. El asunto no acaba aquí, por supuesto que no. La cerda de la madre, ha decidido que su hijo mayor no sea escolarizado, que Jazz con su vestido rosa, se eduque en casa —a ver lo que sale de ahí— ya que en el colegio sus compañeros no iban a entender cómo debían tratar a éste "engendro por obligación".

Jazz y Kio son ya niños probeta, y no me extrañaría que los capullos de los padres abusen sexualmente de ellos, porque menudos dos.

Y ahora viene lo mejor. Storm, el tercer mártir de éstos graciosos personajillos, es ahora de sexo —y sexa— neutro a ojos del mundo, ya que los padres han decidido mantener en secreto si el chaval tiene tuerca o tornillo incluso a los abuelos —que de seguro habrán intentado suicidarse depués de ver lo que criaron en su día— de las criaturas.

Sólo conocen su sexo sus hermanos, sus padres, la comadrona y un vecino que pasaba por allí. Storm, la tercera rata de laboratorio de los monstruitos de sus padres, hará público su sexo si así lo decide, cuando tenga edad de razonar.

A los 18 meses, tanto Jazz como Kio, ya elegían su ropa tanto en tiendas de chicos como en tiendas de chicas, y así lo hará Storm.

Seguro que éstos dos bastardos se llevarían de putísima madre con Bibiana y en España serían obsequiados con miles de ayudas, y serían la única pareja cuyos hijos no están obligados a recibir la educación obligatoria en los centros educativos. Y serían todo un paradigma de la igualdad de ("¿género?"), un orgullo para nuestro país de juezas, actoras, actrizos, lesbianos, y de la más chabacana radicalidad absurda.

Algún día se hará justicia y esos "eunucos" podrán fusilar a sus padres. Si gente como éstos dos no gobiernan antes el mundo y nos mandan a tomar por culo con todo el equipaje.

viernes, 20 de mayo de 2011

Final Edge

No había mayor belleza que la de aquella maravilla humana. Enormes engranajes de viejo metal dispuestos de forma que compaginaban cada momento con un momento nuevo.

Había que subir casi novecientos peldaños de escalera en forma de caracol, con la unica seguridad de una pequeña valla de madera que no alcanzaba más allá de la rodilla.

De un enorme cilindro de hierro medieval, colgaba una cuerda que llegaba desde lo más alto de la torre a apenas metro y medio del fondo.

Marcaba las horas, los minutos y los segundos con una precisión aterradora. Decía cuántas horas quedaban para el gran final.

Era el campanario de la gran ciudad. El que anunciaría el fin de los tiempos. Hoy sus engranajes no han sido engrasados. Carecía de sentido.

RADIO: Airstrike on my position 36° 43' 12.111" -4° 25' 10.3686". Enjoy the last day.
RADIO: Airstrike on my position 36° 43' 12.111" -4° 25' 10.3686". Enjoy the last day.
RADIO: Airstrike on my position 36° 43' 12.111" -4° 25' 10.3686". Enjoy the last day.

jueves, 19 de mayo de 2011

Cian oxidized fucking Cadillac.

Tenía ganas de llegar ya a aquella ciudad, decían que había comida y estaba bien protegida de los mutantes que creó la inmensa radiación nuclear. Mi Cadillac Fleetwood Eldorado ya oxidado, no aguantaría más de media hora si no encontraba una gasolinera.

Por suerte voy armado, y ésos mutantes no me dan miedo mientras me quede munición. El problema podría ser el agua, o la comida...

Si el maldito coche me dejaba tirado, no iba a poder cargar con un rifle, mi mk22 y suficiente comida y agua como para aguantar más de tres días. Estaba ya, impaciente por llegar a Newfort.

Estando como andan las cosas, a ninguna ciudad le conviene nueva población si no eres un adulto sano. Quieren potenciales soldados, que sigan defendiendo la ciudad y su subsuelo con sus vidas. Creo que me aceptarán.

Por suerte, mientras conducía pensando en éstas líneas me crucé con un par de gasolineras, y aunque en la primera no pude repostar, sí pude ducharme y rellenar las garrafas de agua. Aunque no os lo creáis, eso era el mayor golpe de suerte que podía tener. ¡Un maldito lugar alejado de la mano de Dios en el que funcionaba la red de tuberías! Debía haber un pozo cercano, y por ende, también debía haber animales mutados cerca de él.

Corrí hacia mi coche, lo puse en marcha y avancé hacia la segunda gasolinera. Allí pude llenar casi todo el depósito. Suficiente como para llegar a Newfort. Echaba de menos la vida que pasé en mi pueblo. Pero los incesantes ataques de mutantes y la escasez de alimentos me hicieron tomar éste camino.

Recuerdo a mi madre llorando, todo el mundo sabe que quien se adentra sólo en el desierto, muy posiblemente morirá, y nadie se atrevió a acompañarme en éste viaje. De hecho antes de partir, hicieron un funeral en mi honor y presencia, para que mi alma quedase tranquila si por desgracia era atacado y devorado por mutantes.

Cuatro horas después de lo de la gasolinera, fui atacado por mutantes, pero mi precioso Cadillac, corría más que esos hijos de puta. Pude escapar y de paso llenar de plomo a una de esas bestias del demonio.

Por fin y tras otras ocho horas de viaje, ví la gran fortaleza, en un cuarto de hora estaría allí. Pensé de nuevo en mi pueblo, y me entristecí, porque no sabía si aquel funeral deberían haberlo oficiado para ellos. Pues el mismo día que partí se esperaba una intensa oleada de mutantes... *Te quiero mamá, te quiero papá, te quiero peque. Dios, cuída de ellos*

—¿¡Quién vá?! Preguntó un guarda al que a la primera vez no contesté pues aún pensaba, con nostalgia, en los míos.
—Un soldado que quiere vengar a su pueblo, Nueva Nemesia. Respondí.
—Dios mío hijo, ¡entra ya! ¡Abrid las puertas, ha llegado un héroe!

Abrieron el enorme portón ante mí. Una nueva vida, un nuevo amanecer. Eso me espera, ¿no?

miércoles, 18 de mayo de 2011

Yabloko Moloko

Aún no creía que Lyosha —como solía hacerse llamar, aunque su nombre era Alexey— podía habernos traicionado.

Aquella mañana habíamos preparado un motín y una gran huída en Vorkutá, saldríamos de aquel gélido infierno de una vez por todas. Un centro de trabajos forzados.

Estaba programado que a las 6p.m; en nuestro turno de cena nos negaríamos a comer el pan seco y el agua sucia que nos daban a diario, y aprovechar la confusión para hacernos con el arma de alguno de los guardias y de ahí, ir abriéndonos paso por las celdas soltando a todos los compatriotas rebeldes y luchar hasta tomar aquella pesadilla física.

Así hicimos, a las 6 y pocos minutos, cuando Artyom —un gran amigo y compañero de celda y el primero de la fila para recibir esos asquerosos alimentos—, dijo que no comería. El guardio le miró de arriba a abajo, sonrió y le escupió en la cara, el siguiente de la fila, Grigoriy se negó también. El guardia ni se inmutó. Cuando ya siete camaradas habían negado la comida, el guardia, pegó un grito y llamó por radio a diez guardas más.

Cuando llegaron los guardias, el que los había llamado, les dió la orden de fusilar a los siete rebeldes, no les dejamos. Justo en un despiste por parte de dos de ellos, Artyom y yo, ya estábamos armados. El entrenamiento especial que habíamos adquirido en el ejército ruso, nos había sido de gran ayuda. Disparamos sin pensar a todos los guardias —que estaban de espaldas—, nuestros camaradas se hacían con las armas ensangrentadas que caían al suelo con gracia metálica, y seguían disparando.

No quedaban guardias vivos en la cocina, ni siquiera el que iba desarmado y nos repartía la comida. En el tiroteo, uno de los guardias pudo alcanzar el pecho de Grigoriy, el cuál ya sabía que no saldría con vida de allí.

No podíamos pararnos a pensar en él, nuestra prioridad era recoger munición y organizar a la gente. Nos dividimos en dos grupos, en el primero íbamos seis personas armadas, en el de Lyosha, cinco. Detrás de nosotros venían cerca de 45 amigos más. Pronto encontraríamos armas para todos. Pero nuestra prioridad era abrir todas las celdas, crear confusión y por último, armar a nuestros chicos.

Con las llaves del alférez muerto, pudimos abrirnos paso hasta el módulo de baja seguridad, pero allí nos esperaban más soldados armados que habían sido alertados por los disparos. No resistieron mucho, no se imaginaban que podíamos estar tan bien organizados. Por lo que creo, Alexey tampoco tuvo mucho problema en el módulo B de media seguridad.

[...]

martes, 17 de mayo de 2011

Ésta pastelosidad se la dedico a Laura.

Como todos los Domingos, me encantaba dar un paseo por el bosque. Tenía la magnífica suerte de vivir en él y poder disfrutarlo.

Cogí el mísmo camino de siempre, el dólmen natural, poco después el riachuelo, la pradera, la sima a la derecha, un montículo dónde siempre había cabras, el pequeño lago y de vuelta a casa.

Mi sorpresa llegó cuando justo después de haber pasado el riachuelo, tuve que parar en seco, pues ya no había sólo un camino, ahora había dos. Era una encrucijada.

El de mi izquierda parecía ser el precioso camino que tomaba siempre, pues a lo lejos, veía la pradera. Pero el de la derecha parecía interesante, era nuevo.

El camino de la derecha, era un magnífico camino hasta donde me alcanzaba la vista. Pero lo que no sabía era si me llevaría de vuelta a casa.

Por lo que sabía el de la izquierda era seguro.

Ahí estoy parado, en esa encrucijada, tomando un bocadillo y rogando a Dios que lo que voy a hacer sea lo correcto. No quiero cruzarme con un lobo.


"God help me please, on my knees
Betrayed by lust
We lied to each other so much
That in nothing we trust"

lunes, 16 de mayo de 2011

Asesino consciente.

Cuando desperté había dos cadáveres, mis vecinas. La jóven yacía en el suelo con un profundo corte en la garganta y desnuda de piernas para abajo, su madre sobre la mesa de mi salón, estrangulada.

Mientras tanto, sólo escuchaba los ladridos del perro de ambas, sollozos. Eché mano de las llaves que llevaba el cadáver de la mujer mayor en su bata, salí de mi casa y me dirigí a la suya, cerrando la puerta tras de mí.

Cuando entré, el perro, que parecía saber lo que había ocurrido me atacó. No supe defenderme, me mordió la cara con una fuerza impresionante. por suerte pude echar mano del cable de una lámpara, con la que golpeé al perro en el hocico dejándolo inconsciente. La bombilla se rompió, mi ropa estaba llena de sangre, mi cara herida y también empapada en plasma rojo y sudor. Había dos cadáveres en mi salón, y un perro alobado frente a mí.

Lo peor estaba por venir, había dejado mis llaves en mi casa sin querer, y escuchaba cómo los vecinos salían de sus casa extrañados por tanto alboroto. Pasé de ser un asesino inconsciente, a saber lúcidamente lo que hacía.

Mientras buscaba ropa limpia y quitaba la reseca sangre de mi cara, llamaron a la puerta. Rápidamente me acerqué y sin pensarlo demasiado entreabrí la puerta. Eran dos policías. Mis jodidos vecinos habían llamado a la policía por tres o cuatro golpes, cuando el subnormal del vecino de abajo, ponía la música a todo volumen durante todo el día.

Continúo.
Los policías no sospecharon nada en un principio. No me pidieron la documentación, tan sólo me explicaron que los vecinos habían llamado quejándose del ruido. Les dije que no sabía nada, que acababa de levantarme y no había hecho nada. Sin mayor problema, saludaron respetuosamente se dieron media vuelta y llamaron al ascensor, mientras yo seguía mirándolos asomando mi cabeza por la puerta entreabierta.

Cuando el primero de los policías se dispuso a entrar en el ascensor, el otro se dió cuenta de algo, puso su mano en el hombro del compañero, me estaba poniendo nervioso. Habían visto claramente en los buzones que en esa casa, sólo vivían dos mujeres. De nuevo los sudores, cierran el ascensor, echando mano a sus walkies y el maldito perro despierta y tras un alarido me mordió justo encima del tobillo.

¡Estese quieto —dijo el oficial—! No pude, de nuevo mis ojos hacia atrás, mis músculos se hinchan.
¡Oh Dios mío!¡Aquí voy de nuevo!

miércoles, 11 de mayo de 2011

Leo y yo

Era una tarde rara. Llovía, pero no hacía ni frío, ni viento. Estábamos en casa de un colega, cuando escuchamos el timbre. Era Leonardo, le habíamos mandado a por un par de cervezas.
Cerca de una hora después, mientras jugábamos a la consola, Leo le pidió a Mateo que le diese una idea para una historia corta que debía redactar para sus clases de facultad. No sé porqué lo hice, pero me sentía con ganas de escribir —últimamente no tenía muchas cosas que hacer—, le dejé caer que podría hacérsela yo. Sin pensárselo mucho, me dió con gusto la mano y dijo que le parecia buena idea, que cuanto menos trabajo hiciese mejor.
Seguimos toda la tarde a carcajada limpia, por lo vago que era Leo, por los errores que cometíamos jugando a juegos de coches, por el efecto de las cervezas —éramos grandes amigos—...

Dicho y hecho, una semana después le escribí un relato de cinco o seis páginas, más o menos lo que me pidió. Ahí comienza ésta historia. Os cuento.
Resulta, que mi historia gustó tanto a su profesor, que no sólo lo valoró con la mayor de las notas posibles, sino que se lo enseñó a todos sus colegas del claustro de profesores.
Cuando Leonardo fue a recoger el trabajo que le escribí, el profesor le dijo que lo sentía por haberlo hecho sin su permiso, pero que lo había mandado a un concurso a nivel autonómico —que ganó— porque la historia le había encantado.

No quiso decirme nada, pero me pidió otra, diciéndome que la primera no estaba bien, que si podía hacerle el favor. Acepté de buena gana, me encanta escribir. Como no tenía obligaciones le conseguí dos historias más.
El muy cabrón siguió callando, pero seguía pidiéndome historias, porque decía que le apasionaban mis escritos. Lo único que hacía era decir que los escribía él.
Por suerte, Mateo se enteró de lo que pasaba y me lo contó. Leonardo estaba siendo un reconocido escritor gracias a mi trabajo. Su éxito era cada vez mayor y yo me hacía el tonto.

Leonardo sabía con frialdad que me estaba engañando, pero no sospechaba que yo conocía lo que hacía. Llegó a salir en la tele un año y medio más tarde, publicitando una novela que le había escrito yo. Ganaba bastante dinero, le estaba solucionando la vida a alguien que me traicionó.

Pero no penséis que soy tonto del todo. Su fama, su dinero, las mujeres que se enamoraron de "sus" historias, todo podía perderlo el día que yo quisiera. Baila para mí, títere.

"Podría continuar..."

martes, 10 de mayo de 2011

Historia.

Estoy encerrado en mi habitación, con todas las luces apagadas, acariciando mis dedos unos contra otros.

Lo mío no era un transtorno bipolar común, era poco regular y muy fuerte. Como hoy, mis manos están cubiertas de sangre, y no tengo más heridas que un pequeño corte junto al ojo, algo parecido a un arañazo.

Me siento claustrofóbico, como si las paredes de mi habitación se cerrasen al más puro estilo Indiana Jones. He vuelto a matar y me veo como un hombre lobo. Sólo espero no haber hecho sufrir demasiado a mi última víctima.

La cabeza me da vueltas, no sé por qué lo hago ni cómo, sólo sé que vuelvo en mí con un dolor de cabeza enorme, y por supuesto con lo más llamativo, la sangre. Sangre por toda mi habitación, sangre en las sábanas, junto al ordenador e incluso dentro de los armarios.

A veces dejo las armas con las que asesino en la entrada de la puerta, y cuando aflora el yo bueno, tengo que correr a deshacerme de ellas. Normalmente las entierro en un descampado que hay a las afueras de mi ciudad. Limpio mi casa, y nunca nadie sospecha nada de mí.

Suena la puerta, alguien llama. No he limpiado mi casa aún, pero sólo parece haber sangre en mi habitación. Me acerco a la puerta, pongo mi ojo en la mirilla. Mi corazón se tranquiliza, tan sólo es mi vecina. Abro la puerta dejando sólo salir mi cabeza, me pregunta si he visto a su hija, —una chica de unos 16 años, guapísima, a la que solía espiar cuando entraba al cuarto de baño— la mujer está desesperada, dice que no vuelve desde anoche, y empiezo a temblar.

¿Puedo haber sido yo?¿Por qué haría algo así? El corazón me da un vuelco, me pongo pálido y mientras balbuceo lentamente, que no tenía ni idea de dónde podía estar la chiquilla, la mujer me empuja, entra en mi casa, y se acerca a una mano ensangrentada que asomaba por la puerta del salón ¡Mierda, pensé, nunca jamás he metido a una víctima en mi casa!

La mujer grita junto a lo que era claramente el cadáver de su hija. Me clavo de rodillas en el suelo, lloro. Se levanta y se dirige hacia el teléfono insultándome y blandiendo un abrecartas que había junto a ella.

Me suda el cuello, mi vista se vuelve borrosa, mis tendones se tensan...
¡Oh Dios mío!¡Aquí voy de nuevo!

lunes, 9 de mayo de 2011

Megalive

Me duele el cuerpo por los errores traicionados por la lujuria, nos hemos mentido tanto el uno al otro que en nada confiamos ya.

No recuerdo dónde estaba, pero me dí cuenta de que la vida era un juego. Que cuanto más serias me tomase las cosas, más duras serían las reglas, no tenía ni idea de lo que costaría. Mi vida pasó frente a mis ojos y me dí cuenta de lo poco que he hecho, todos mis planes se han ido a tomar por culo.

¿Alguna vez has pensado que me sentía sólo? ¿Alguna vez has pensado que necesitaba amor? ¿Alguna vez has parado de pensar que eres lo único en lo que pienso?

En fin, si encuentro un nuevo camino, seré el primero en tomarlo, sólo espero que funcione por lo menos ésta vez. Ya que, por desgracia, un pasado oscuro es mi posesión más preciada.
Me siento paranoico, la ansiedad me ataca y empiezo a respirar mal, estoy en problemas por las cosas que aún no he hecho, estoy impaciente y empiezan a sudarme las manos.

La enosiofobia te atrapó, ¿qué vas a hacer cuando tus fuentes se sequen, llorar? Eres algo que yo no soy, a diferencia de tí, yo no soy un simple reflejo de lo que era antes. Me pone enfermo escucharte decir que me amas puesto sé que lo que realmente amas no es a mí, sino lo que puedo hacer por tí.
Algo que yo no soy, algo que tú eres.

Miento cuando digo que confíes en mí, la confianza duele.
Dios, te lo pido de rodillas, ayúdame, por favor. Te lo repito: Me duele el cuerpo por los errores.

Biscape

Hacía frío y estábamos todas dispuestas en fila, aprisionadas por una tela plástica poco flexible. De vez en cuando se escuchaban golpes en la parte de fuera. Las primeras y las últimas de la fila se retorcían de dolor, algunas habían muerto por la presión, las que aún quedaban vivas sufrían tormentos y perdían partes de sus pequeños cuerpos.

De pronto, algo parecido a una grúa gigante nos sacó de la habitación aún encerradas en la tela plástica. La tortura no acabó ahí, fuimos lanzadas varios metros hacia una superficie dura, algunas amigas más murieron por aquel golpe. al cabo de un par de minutos la grúa rompió el precinto, y sacó a las primeras seis de la fila...

Sólo la séptima podía ver lo que estaba ocurriendo, pero sus gritos nos dejaban entrever que no se trataba de algo bueno, estaba desesperada y no sabía que hacer...

Por lo visto, la grúa sumergía en un ácido blancuzco a cada una de sus víctimas, y cuando éstas morían las introducía en un conducto extrañísimo dónde las machacaba y las hacía desaparecer, mis compañeras y yo, pensábamos que seguramente las introducía en sí misma como forma de combustible. Qué forma más horrible de vivir de otra especie.

Cuando ya hubo torturado, triturado e introducido en sí mismo a las primeras seis, cogió dos más. Nunca había pasado tanto miedo, ésas dos amigas chillaban con la mayor de las desesperaciones, y yo, era la siguiente.

Pude ver, cómo las separaba por la mitad, introducía sus órganos vitales en su cuerpo y las sumergía de nuevo en el peligroso ácido. La gran máquina parecía saciada, cogió el módulo plástico, hizo un nudo justo delante mía y volvió a enclaustrarnos en aquel lugar fresco y seco sin luz directa.

Así es, como mis amigas y yo tuvimos tiempo para idear nuestro plan...
EL ÉXODO DE LAS GALLETAS.

viernes, 6 de mayo de 2011

Bin, ese gran desconocido

Implicando que Bin Laden no fuese un títere de los EEUU
Implicando que la CIA hubiese espiado durante meses a Bin Laden.
Implicando que los SEALS hayan asesinado a Bin Laden.
Implicando que Bin Laden seguía vivo.
Implicando que opuso resistencia sin estar armado.
Implicando que su cadáver fue arrojado al mar tras una ceremonia islámica.
Implicando que lo que nos han contado los medios sea verdad.
Implicando que ZP se tire gobernando hasta que lo maten.
Implicando que el PP no diese por culo.

Titular de European pressphoto agency por EFE:
"El presidente Zapatero dice que habría preferido un juicio a Bin Laden".

Zapatero hubiese llamado a la embajada americana para pedir al reo. Una vez el reo estuviese en suelo español, sería llevado hasta un calabozo y se le haría un reconocimiento médico. Posteriormente sería llevado frente al juez de guardia, quien posiblemente lo mandaría a prisión preventiva sin fianza —pero sólo por presiones internacionales— a la espera de un juicio.
Seis años más tarde sería la
primera vista, la cual por errores judiciales se aplazaría cuatro meses.
La segunda vista sería nuevamente aplazada porque el juez tenía que llevarle el bocadillo a su hijo al colegio.
La tercera también aplazada, porque la abogada defensora, tenía un tique regalo por una sesión de acupuntura para dejar de fumar, y el fiscal clase de yoga.
La cuarta vista, ya cuando habrían pasado 8 años del encarcelamiento dió lugar a la condena.
"Como no puede ser de otra manera, declaro culpable de los delitos de enaltecimiento del terrorismo, asesinato en grado de tentativa, asesinato frustrado, asesinato consumado de miles de personas, conspiración, secuestro y pertenencia a banda armada a Usāma bin Muhammad bin `Awad bin Lādin y lo condeno a 1783 años de prisión. De los cuales según nuestra justicia deberá cumplir con 40 de ellos *véase código penal*" diría el juez.

Nuestro amigo Bin, comía y vivía de nuestros impuestos, como él tenía amigos con mucho dinerito, pudo "tunearse guay" la celda, como dejaron hacer a cachuli y compañía. Tenía su tele, sus libros encuadernados al revés, su ducha propia, sábanas de seda, una preciosa alfombra de piel de caballo para sus rezos...

Como se portaba muy bien, enseñaba árabe a otros presos, limpiaba, escribió un libro titulado "España y yo" y no armaba follón, lo pasaron a 2º grado y le retiraron 20 años de la condena. Ya había cumplido 5 más los 8 que pasaron antes del juicio, un total de 13 años, ya sólo le quedaban 7 por cumplir.

Los jueces pensaron en aplicar la doctrina Parot, pero Zetapé pidió que no, que el pobre Bin ya había pasado mucho tiempo en prisión pudiendo sólo disfrutar de los vis-à-vis con algunas de sus innumerables esposas y pasando frío.

Como el viejo Bin estaba enfermo, y ya tenía 67 años, le dieron el indulto. Le buscaron una V.P.O. le metieron en un programa de reinserción, y le dieron una "paguita" vitalicia porque ya no podía encontrar trabajo.

Bin falleció en paz 6 años después por complicaciones en un riñón que lo dejaron grogui.

A su funeral según los ritos islámicos, sin defecarle o escupirle en la cara, ni ponerle beicon en el ojete, acudieron cientos de seguidores, entre ellos sus mujeres, Zapatero, un funcionario de prisiones —que hizo miga con él—, etcétera.

Por orden directa del gobierno, se le enterró en un mausoleo en pleno centro de Madrid con una placa de platino que rezaba "Aquí yace un superhombre" obviamente en árabe, idioma que a partir de ese día todos los ciudadanos de la Comunidad de Madrid, deberían aprender y utilizar de forma fluída y rezar con corán en mano seis veces al día.

Si por Zapatero fuese, se le habría juzgado.
SEGURO.

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