miércoles, 23 de marzo de 2011

Esos increíbles amarillos

Ante todo quiero disculparme por no haber publicado una entrada antes. No ha sido por falta de qué hablar, sino por pura vagueza; y como no me pagan por escribir éstas tonterías...
Empiezo.

Recientemente, como todos sabréis se ha producido un terremoto de 8.9 grados en la escala Richter, así como un maremoto impresionante, y las réplicas que aún sacuden a las islas niponas.

Llama increíblemente la atención cómo en momentos de tal tensión y preocupación social causadas por el desastre, impera aún el Tate Shakai —código de conducta japonés que dicta cómo vivir y trabajar en su sociedad—, cómo aún no se ha producido pillaje ni histeria.

La conducta de la sociedad japonesa, de apoyo mutuo y absoluto respeto por los demás, no siendo alarmistas por el mero hecho de no incomodar al vecino. Me deja perplejo. Incluso la Yakuza (Yamaguchi-gumi, Sumiyoshi-kai, Inagawa-kai, Aizukotetsu-kai, Toa-kai, las importantes), la mafia autóctona, gente sin escrúpulos —aparentemente—, se han embarcado anónimamente en una guerra de bandas por la solidaridad, enviando víveres y toda clase de ayudas a sus compatriotas.

“En tiempos de crisis, no hay Yakuza, civiles o extranjeros. Todos somos seres humanos y tenemos que ayudarnos unos a otros” decía uno de los grandes de la Sumiyoshi-kai.

Soportando japón una alarma nuclear, fallos en los reactores, que parece que están siendo subsanados.

Si algo de ésto pasase aquí, España entera estaría en pocos minutos igual que Chicago en Octubre del 1871.

Habría pillaje hasta en la playa, la gente aprovecharía la confusión colectiva para ajustar cuentas con otros; unos cuantos fanáticos estarían gritando que es el fin del mundo, que nos lo merecemos; otros tantos nadando hacia costas de las que le gente venía a trabajar y ellos no dejaban...

Lo que es de vergüenza, y con esto termino, son los subnormales de "ecologistas en acción" —ecojetas en acción— a los que no se les ocurre nada mejor que ir a manifestarse a la embajada de Japón en Madrid por lo ocurrido en Fukushima. ¡Quejarse en la embajada nipona por lo sucedido!¡Quejarse en sus caras con la que les estaba cayendo!
De gilipollas, vamos.

Me cago en Ecojetas.

1 comentario:

  1. Si protestaban ante la Embajada del Gobierno de Japón, que no ante la Embajada del pueblo japonés, es por lo mal que han gestionado los politicastros nipones la crisis nuclear que está viviendo ese país. Con toda la razón del mundo lo hicieron.

    Y que conste que sí, que son unos jetas, pero algo hay que hacer.

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