domingo, 14 de noviembre de 2010

Relato de resaca

Caminando a barlovento, no tenía más diversión el viento que trasladarme a otro mundo. Me sorprendió cómo casi caída del cielo se acercaba de canto a mi cara, por suerte no tengo malos reflejos y fui capaz de hacerme con ella antes de que me golpeara, o dios no lo hubiese querido, perderla.

En principio vi sólo una octavilla vacía ante mí, pero únicamente dándole la vuelta vi algo maravilloso. Me emocioné y estremecí con violencia, pero sin retratarlo en mi cara. Hablando de retratos, sin más rodeos os digo lo que vi en el brillante reverso del papel. No era ni más ni menos que una foto de mí, en el futuro.

Estoy seguro de que el de la foto soy yo, que no quepa ninguna duda.

Y así, examiné la foto ensimismado, intentando entender porqué aparecía en ella, Lo que me retrasó a la hora de darme cuenta de que no estaba sólo. Era una foto de familia, yo, mi mujer y dos preciosas niñas que aún no había conocido, pero seguro, eran mis crías.

En cuanto a la mujer, nunca había visto tal belleza, tenía una piel morena, una boca grande que resguardaba a dientes como perlas, un pelo liso negro y brillante, unos pies enanos y unas largas, me repito, y morenas piernas. Su aspecto era inmejorable, era lo que yo siempre había buscado en una mujer, parecía feliz, ansiosa por descubrir, animada...

¿Podía ser un retrato del futuro? Yo estaba seguro de que sí. Cuando bajé a comprar un paquete de tabaco, para relajarme en mi apartamento y darle más vueltas a la cabeza, me la crucé. Os lo juro, no es mentira, ¿por qué iba a querer engañaros? Ella estaba allí, hermosa, en mi camino. Me quedé mirándola, pero no me respondió a la mirada. ¿Habrá ella recibido también la fotografía?

La cuestión, era que me vi sólo, mi sangre se había congelado, de modo que no fui capaz de reaccionar. No le dije nada a la mujer de mi vida.

Me tiré dos semanas pensando en ella, en la foto, en todo un poco, y cuando me di por vencido y comencé a pensar que el de la foto no era yo. Esa misma noche, me la encontré de nuevo, hice acopio de valentía y hablé con ella. No parecía muy contenta de verme, de hecho me rechazó con cara de "¿otro pervertido?". Pero, os juro, que seguiré luchando por ella, hasta que me haga esa foto, para dar la mejor noticia de su vida, a mi yo del pasado.

Al final lo consiguió.

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