jueves, 18 de noviembre de 2010

Ndghé

Estaba el sábado pasado tomándome tranquilo unas cervezas en el bar, y vi de reojo a un negro —subsahariano afroamericano como dicen los imbéciles de lo políticamente correcto— gracias a que no soy alguien demasiado retraído y que debido a lo tarde que se produjo el encuentro yo ya iba graciosillo, no me costó entablar conversación.

El personaje era bastante extrovertido, así que le pregunté que a qué se dedicaba, cómo llegó hasta aquí, de dónde procede...

El chavalNdghé o algo así— no era muy mayor veintitantos, decía —en un buen español y eso que llevaba poco más de un año aquí— venir de Somalia, me comentó las desgracias que hay en su pais, que tuvo que pagar cientos de euros a las mafias para jugarse la vida en el viaje a España y que actualmente no tenía trabajo y vivía en la calle. Sin papeles.

Le pregunté por la situación política en los países de su tierra y alrededores, me advirtió que dentro de lo que cabía, en Somalia las cosas no iban tan mal, pero sí en países cercanos. Y que allí por menos de un duro se cargan a cualquiera. Pero que cuando los políticos lo hacen mal, dos tiritos, cerebro en la pared y a rey muerto rey puesto.

Me contó que allí se cepillan a los corruptos, pero cuando alguien se vuelve a sentar en el sillón se vuelve corrupto en cuestión de días. Pero claro, aquello es África, me decía.

Me pregunto que pasaría si como en otros países nos tomamos los robos al pueblo como los delitos de alta traición que son. Y nos pusiésemos en serio a fusilar a los políticos corruptos, a los que faltasen al respeto de nuestro estado. Así como a los policías y picoletos que se dedican a revender la droga o a cobrar "honorarios extras" —véase soborno—.

Yo creo que otro gallo cantaría, y que Camps y compañía se hubiesen pensado un par de veces sus acciones antes de llevarlas a cabo. Gil no hubiese muerto de causas naturales, la mitad de los integrantes del PP estarían a dos metros bajo tierra y el estado descansaría un poco de tanto engaño.

No soy de los que opinan que la pena de muerte esté bien, pero para este caso, sólo para este caso lo veo más que justificado. ¿Qué pensáis?

Un gran hombre el tal Ndghé.

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