viernes, 26 de noviembre de 2010

Protestas basura

Llegué de currar y la zorra esa no me había hecho de comer, empezó a increparme que hubiese llegado tan tarde. Como soy un poco inestable, y ya llevaba años queriendo cargármela —de vez en cuando le soltaba un puñetazo, pero poco más—. Cogí un cuchillo de la cocina, me fui para ella, le escupí en la cara, y cuando lloraba desconsolada por lo cerca que parecía estar su muerte, ¡Pííí! Era Bibiana, la gran Bibiana Aído con su silbato y una tarjeta roja en la mano derecha. Y claro, se me quitaron las ganas de matar a mi mujer, le dí un abrazo, le compré bombones y tan amigos.

¿A dónde pretenden llegar con campañas contra el maltrato como esa?¿Tarjeta roja al maltratador?¿¡Sácale tarjeta roja al maltratador?!¿Y luego qué, pulgar hacia abajo ante asesinos en señal de rechazo? Por no hablar del "Ante el maltratador tolerancia cero" o "Si maltratas a una mujer dejas de ser hombre"

Hay que ver cómo por ser correctos —espero que sea por eso, porque de no ser así son todos unos capullos integrales— y no dejarle las cositas clara a Aído y compañía, muchos famosos ofrecen su imagen a la campaña, sosteniendo la susodicha tarjetita.
véase: www.sacatarjetaroja.es

Yo leo estas cosas en el periódico y claro, pierdo los papeles. ¿No serían mucho más efectivas y libres de la tontería de la corrección política campañas con títulos como los que os voy a dar ahora?
-Como toques a tu mujer te metemos esta tarjeta roja por el ojete.
-No vas a volver a ver a tus hijos, cabronazo.
-¿Sabes cuanto son 12 años de cárcel? Mejor no le des un guantazo...
-¿Palizas a tu mujer? En prisión harán lo mismo con tu culo.
-Puede tocarte un turco con medio metro de rabo en la celda de al lado si pegas a tu mujer.
-Si me pones la mano encima te corto la picha, que con la nueva ley del maltrato es legal.
-Sácale tarjet... Ah, no, ésta no.
-Nos vamos a follar a tu hija como lo hagas.
-Vas a tener que mear por la nariz si la tocas.

¿No son mucho más llamativas y seguramente, útiles?

lunes, 22 de noviembre de 2010

Queridos reyes y reinas magos y magas.

Ya venía con la intención de comentar este tema, que me pone los pelos de punta, pero he decidido leer algunas de sus webs antes de ponerme manos al teclado. Y el resultado, es que me hacen sufrir úlceras con tanta estupidez.

Hablo del sexismo en los juguetes. ¡Como si a mi generación y las innumerables anteriores nos hubiese hecho daño jugar con cocinitas o con camiones destructores! Pues no, ahora lo megarechupiguay es intercambiar roles —¿roles?— y que los niños jueguen a ponerle té a los peluches tanto como las nenas. Y que éstas últimas jueguen con los soldaditos de plástico imaginando los pormenores de una escaramuza militar.

Son los padres quienes deben decidir sobre qué hacer con sus hijos, si consideran que regalarles una plancha de juguete es algo sexista o simplemente innecesario. Pero hay que matizar que el niño no pondrá jamás en su lista de regalos la susodicha plancha de juguete.

Recuerdo con nostalgia y moquetes en mi nariz, las decenas de Barbies decapitadas que había en el cuarto de un amigo, pues normalmente su Action man no tenía ganas de arrumacos, sino de volarle la cabeza a esa pequeña zorra rubia. ¿Es tan raro que los críos jueguen a guerras y peleas, cohetes y coches; y las crías lo hagan maquillando a una mini prostituta o haciéndola fornicar con su Ken?

Éstos lameculos y éstas feminazis que se dedican en su tiempo libre a analizar todos los catálogos de juguetes de todas las grandes superficies para dar uno por uno su veredicto. Sí, esos anormales, abogan por los juguetes didácticos o incluso por penar a los padres que regalen a sus hijos juguetes bélicos o sexistas.

Y es que parece que no parecen saber que los juguetes didácticos suelen ser infinitamente aburridos y que los críos pedirán siempre o casi siempre los juguetes acordes con su sexo. Porque no son atribuciones de los adultos, sino algo mucho más personal e interior que sólo pertenece a los niños.

A mí, nunca jamás me apeteció jugar a las casitas, y mi mayor diversión llegaba cuando le declarábamos la guerra a las niñas, que pese a que las muy putas no nos hacían mucho caso, nosotros pensábamos que pasaban miedo. Me gustaba pegarme de palos con los colegas y rara era la tarde que no volvía a casa con las rodillas peladas o un par de moratones. Y las chicas, limpitas, alegres de haberse entretenido con sus muñecas. Con sonrisas de oreja a oreja por ver como una de sus amigas se había quedado como un terrateniente del sur de Richmond al pegarse el morrazo de su vida saltando a la comba.

Que les jodan a esos capullos.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Ndghé

Estaba el sábado pasado tomándome tranquilo unas cervezas en el bar, y vi de reojo a un negro —subsahariano afroamericano como dicen los imbéciles de lo políticamente correcto— gracias a que no soy alguien demasiado retraído y que debido a lo tarde que se produjo el encuentro yo ya iba graciosillo, no me costó entablar conversación.

El personaje era bastante extrovertido, así que le pregunté que a qué se dedicaba, cómo llegó hasta aquí, de dónde procede...

El chavalNdghé o algo así— no era muy mayor veintitantos, decía —en un buen español y eso que llevaba poco más de un año aquí— venir de Somalia, me comentó las desgracias que hay en su pais, que tuvo que pagar cientos de euros a las mafias para jugarse la vida en el viaje a España y que actualmente no tenía trabajo y vivía en la calle. Sin papeles.

Le pregunté por la situación política en los países de su tierra y alrededores, me advirtió que dentro de lo que cabía, en Somalia las cosas no iban tan mal, pero sí en países cercanos. Y que allí por menos de un duro se cargan a cualquiera. Pero que cuando los políticos lo hacen mal, dos tiritos, cerebro en la pared y a rey muerto rey puesto.

Me contó que allí se cepillan a los corruptos, pero cuando alguien se vuelve a sentar en el sillón se vuelve corrupto en cuestión de días. Pero claro, aquello es África, me decía.

Me pregunto que pasaría si como en otros países nos tomamos los robos al pueblo como los delitos de alta traición que son. Y nos pusiésemos en serio a fusilar a los políticos corruptos, a los que faltasen al respeto de nuestro estado. Así como a los policías y picoletos que se dedican a revender la droga o a cobrar "honorarios extras" —véase soborno—.

Yo creo que otro gallo cantaría, y que Camps y compañía se hubiesen pensado un par de veces sus acciones antes de llevarlas a cabo. Gil no hubiese muerto de causas naturales, la mitad de los integrantes del PP estarían a dos metros bajo tierra y el estado descansaría un poco de tanto engaño.

No soy de los que opinan que la pena de muerte esté bien, pero para este caso, sólo para este caso lo veo más que justificado. ¿Qué pensáis?

Un gran hombre el tal Ndghé.

martes, 16 de noviembre de 2010

Full house [...] without any money.

Él venía apostando fuerte toda la tarde. El cansancio ya nos abatía, pero esa vez apostó en corto, yo apenas iba con nada, pero ví en sus ojos algo que yo creía que era inseguridad, miedo tal vez.

Yo no tenía gran cosa en el Flop, pero cuando descubrieron el Turn, mi corazón se aceleró no era ni más ni menos que un nueve de corazones, mi pasaporte a un precioso trío. Aposté realmente fuerte. ¿Qué podía tener ese hijo de puta, unas dobles parejas?¿Quizá un proyecto de escalera? Me igualó, vi el cielo abierto y como mis bolsillos comenzaban a inflarse. De repente el River.

No puedo expresar con palabras lo que sentí, quizás a algo parecido a una sombra apuñalando a mi contrincante. No me daba ninguna pena, si apuesta, sabe a lo que se atiene. Era el nueve de tréboles y ya, tenía mi precioso Póker de nueves. Lo aposté todo y ese mamón me igualó. ¡Allá él, pensé, mejor para mí! Vuelve a tu casa llorando y con las manos vacías, a ver qué le cuentas a tu mujer.

Cuando me vió la cara de pervertido, y el crupier nos ordenó mostrar las cartas, me hizo un gesto obsceno y me enseñó una preciosa escalera de color desde el cinco de corazones, hasta el nueve que tanta alegría me había dado.

No fui consciente de lo que había pasado hasta que me ví en mi portal, con las llaves metidas en la cerradura y un puñal en mi espalda pensando: ¿Y qué le digo yo ahora a mi mujer?

domingo, 14 de noviembre de 2010

Relato de resaca

Caminando a barlovento, no tenía más diversión el viento que trasladarme a otro mundo. Me sorprendió cómo casi caída del cielo se acercaba de canto a mi cara, por suerte no tengo malos reflejos y fui capaz de hacerme con ella antes de que me golpeara, o dios no lo hubiese querido, perderla.

En principio vi sólo una octavilla vacía ante mí, pero únicamente dándole la vuelta vi algo maravilloso. Me emocioné y estremecí con violencia, pero sin retratarlo en mi cara. Hablando de retratos, sin más rodeos os digo lo que vi en el brillante reverso del papel. No era ni más ni menos que una foto de mí, en el futuro.

Estoy seguro de que el de la foto soy yo, que no quepa ninguna duda.

Y así, examiné la foto ensimismado, intentando entender porqué aparecía en ella, Lo que me retrasó a la hora de darme cuenta de que no estaba sólo. Era una foto de familia, yo, mi mujer y dos preciosas niñas que aún no había conocido, pero seguro, eran mis crías.

En cuanto a la mujer, nunca había visto tal belleza, tenía una piel morena, una boca grande que resguardaba a dientes como perlas, un pelo liso negro y brillante, unos pies enanos y unas largas, me repito, y morenas piernas. Su aspecto era inmejorable, era lo que yo siempre había buscado en una mujer, parecía feliz, ansiosa por descubrir, animada...

¿Podía ser un retrato del futuro? Yo estaba seguro de que sí. Cuando bajé a comprar un paquete de tabaco, para relajarme en mi apartamento y darle más vueltas a la cabeza, me la crucé. Os lo juro, no es mentira, ¿por qué iba a querer engañaros? Ella estaba allí, hermosa, en mi camino. Me quedé mirándola, pero no me respondió a la mirada. ¿Habrá ella recibido también la fotografía?

La cuestión, era que me vi sólo, mi sangre se había congelado, de modo que no fui capaz de reaccionar. No le dije nada a la mujer de mi vida.

Me tiré dos semanas pensando en ella, en la foto, en todo un poco, y cuando me di por vencido y comencé a pensar que el de la foto no era yo. Esa misma noche, me la encontré de nuevo, hice acopio de valentía y hablé con ella. No parecía muy contenta de verme, de hecho me rechazó con cara de "¿otro pervertido?". Pero, os juro, que seguiré luchando por ella, hasta que me haga esa foto, para dar la mejor noticia de su vida, a mi yo del pasado.

Al final lo consiguió.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Un nudo en la garganta y cojo el 23.

Quería comentarles, queridos lectores, el "problema" de los asperones, los gitanos en general.
No, no quería decir que los gitanos fuesen un problema, que no lo son. Simplemente quiero aportar mi punto de vista sobre las zonas habitadas por ellos, ya sean zonas o barriadas enteras.

En primer lugar, me gustaría señalar, que me da muchísima pena ver la situación en la que esta gente se encuentra: Su prole, que no tiene absolutamente nada. He visto en verios reportajes, que muchos de ellos viven en condiciones que dejan mucho que desear, incluso algunas repugnantes. Pero en la misma zona, los mismos, de las mismas familias, viviendo en un gueto de chapa fría ostentan un gran nivel de vida —¿merecida?—, hablo de televisiones espectaculares y consolas de última generación, coches de altísima gama y un nivel enorme de desfachatez.

Probablemente éstos últimos son los que viven de la droga o el tráfico de armas.

La verdad, es que el nivel cultural deja muchísimo que desear, y en añadido, parece no hacerles mucha gracia atajar ese problema. Me da mucha pena ver a los chavales de entre seis y diez años que únicamente saben "cantar" y pisotear el suelo, con gracejo inigualable —pero inútil—, en vez de ir a la escuela. Por cierto, escuelas de las que suelen robar material.

Veo con gracia —no de la de reírse— que el servicio católico evangelista les hace un gran favor, y mira que como ya sabéis, no soy gran amante de las religiones. Les enseñan de alguna manera a deshacerse de muchos de los males psicológicos que padecen, como vivir donde viven o soportar la escasez que —la mayoría— padecen.

Por otro lado, me parece que la relación tan "fuerte" que se hace entre ellos y la droga es demasiado "débil", porque está claro; no, no claro; clarísimo que el nivel de consumición de drogas —blandas como la marihuana y el hachis e incluso duras como la cocaína y en algunos casos aislados heroína— es sumamente elevado en estos lugares. Y bueno, como ya señalé antes; La cocaína que se suele consumir no es una de las drogas más baratas del mercado.

Sinceramente y como cierre a esta opinión, creo que hay demasiada miseria por allí, pero que también hay sinvergüenzas de esos que se ven a la legua, como un voyeur con unos prismáticos dorados en medio de la playa.
Por desgracia no veo solución, pero eso ya es algo que debatiré en mi cabeza —quizás en sueños— para tener algo sobre lo que escribir mañana, o pasado mañana, o cuando sea...

lunes, 8 de noviembre de 2010

Llueve mierda en Barcelona

He tenido que esperar a que el Papa saliese de esta porquería de país —sabéis bien que cuando me meto con España, me refiero a la gente que hay en ella, la tierrano tiene la culpa—, para hablar un poco con vosotros.

Es interesantísimo ver la fauna que rodeaba exaltada la visita del líder católico, pues había bien diferenciadas 4 especies. Comenzamos.

En primer lugar, lógico y normal, los capillitas. Sí, esos del "a Dios rogando", esta especie, por suerte abocada a su desaparición, son un grave peligro para todos, pues son el conjunto de mentes más retrógradas del país, gente en la que nunca deberías confiar. Y siempre me hago la siguiente pregunta: ¿Porqué la mayoría de estas ratas son de extrema derecha?

Podemos también hablar de la parte menos dañina del asunto, hablo de los vicentix vulgaris que como Vicente, van a donde va la gente. Son las típicas hembras sexagenarias, que no tienen nada mejor que hacer, que condenar a sus maridos a un paseo matutino para ver a una personalidad. Los respeto, disfrutan como niños.
Al hilo de este tipo de personajes me hinché de reir en mi casa, viendo las noticias, por una señora que estaba esperando a que pasase el Papa. Cuando lo hizo, iba a una velocidad suficiente como para no verlo si pestañeas, tras un "¡Viva el Papa!" furtivo y dificilmente audible, se da la vuelta la vieja y dice a la cámara, cito textual: "Han merecido la pena las tres horas de espera".
¡La hija de puta!

Como no quiero alargarme demasiado, voy a hablar de las dos últimas partes de la fauna.

Los curas de parroquia, los que no tienen los anillos de oro ni viven rodeados de riquezas en el Vaticano —que sí, que sí, pedófilos todos, que es lo que queríais oír—.

Y por último las mariconas dando por saco, en sí, el beso no es nada dañino, pero sí los improperios, la verdad es que había algunos homosexuales y homosexualas y homosexualos de género neutro y neutra con bastante poca vergüenza, a veces me pregunto ¿Porqué la mayoría de estos tocapelotas son de extrema izquierda?

Esta es el último artículo de duracrítica como la conocíamos hasta ahora.
Voy a intentar convertirlo en algo un poco más dinámico.
¡Deseadme suerte!

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